La realidad tal y como es
Caray con Iñaki Gabilondo, la verdad es que merece oírle comenzar el telediario. Ese pequeño monólogo que suelta al empezar es muy bueno la mayoría de las veces. Da caña a diestro y siniestro y demuestra que no tiene pelos en la lengua, dice todo aquello que muchos no se atreven a decir y ya no digamos a decirlo en televisión. Aquello que muchos que ni siquiera se atreven a pensar porque supondría un esfuerzo, porque entonces no se podría sacar tajada de todo, porque entonces estaríamos diciendo la verdad y poniendo todas las cartas sobre la mesa. Enhorabuena señor Gabilondo, porque ojalá hubiera más como usted y más gente le viera, probablemente las cosas serían como poco, algo más racionales.
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